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Moscú, 9 ene (EFE).- El presidente de la autoproclamada república moldava de Transnistria, Vadim Kranoselski, afirmó que ve en el rearme de Moldavia una amenaza para la entidad separatista, en una entrevista publicada hoy por la agencia oficial rusa TASS.
“Cuando nuestro vecino, con quien tenemos un conflicto no resuelto desde hace más de 30 años y que en el pasado ha atacado a traición nuestras pacíficas ciudades, de repente comienza a armarse, naturalmente, es una amenaza”, dijo el líder transnistrio.
Según Krasnoselski, la militarización de Moldavia es un factor que Transnistria no puede obviar.
“Nada se hace por nada, y en este caso el dinero, los equipos, las armas, los radares de defensa antiaérea también se destinan a un fin concreto. ¿Cuál? Desde luego, no a la defensa”, dijo el líder separatista.
Al mismo tiempo destacó que todos los actores internacionales, incluidos los socios occidentales de Moldavia, coinciden en que Transnistria no representa una amenaza para ese país.
Transnistria, territorio de apenas medio millón de habitantes, en su mayoría eslavos (rusos y ucranianos), rompió los lazos con Moldavia tras un conflicto armado en 1992 en el que contó con ayuda rusa.
Desde el final de aquella contienda, que costó la vida a centenares de personas, Moldavia aboga por la integración de los dos territorios, divididos por el río Dniéster, a lo que siempre se han negado los separatistas con el apoyo de Moscú.
En virtud del Acuerdo para la Solución Pacífica del conflicto de Transnistria firmado en julio de 1992, Rusia desplegó a 2.400 efectivos para garantizar la paz en la zona, pero fue reduciendo este contingente a lo largo de los años.
Moldavia exige la retirada de las tropas rusas de la región, así como del arsenal soviético en la misma, estimado en su momento en unas 40.000 toneladas de armas y municiones. EFE
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