En el ámbito laboral son diversos los factores que hacen que un empleado se sienta cómodo con su trabajo. Estos pueden ir desde lo económico hasta el ambiente de compañerismo y relación con los jefes, los cuales, en ocasiones, pueden tornarse difíciles de sobrellevar. Dicha situación suele deberse a que no tienen los rasgos necesarios para ser un buen líder y en su defecto, poseen características que demuestran que no están hechos para su cargo.
Al respecto, Daniel Goleman, psicólogo formado en Harvard, dijo en declaraciones citadas por CNBC que hay 3 hábitos “tóxicos” que indican que un jefe carece de inteligencia emocional, los cuales le enunciamos a continuación.
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Las 3 ‘red flags’ que indican que tiene un jefe tóxico
En primer lugar, el especialista de Harvard puntualiza que un jefe tóxico nunca se cohibirá de regañarlo en público o reprenderlo porque algo haya salido mal enfrente de sus compañeros, lo cual es un reflejo de su baja inteligencia emocional, ya que no es capaz de gestionar sus emociones, rasgo que propicia que se enfade con facilidad.

¿Su jefe lo ha regañado en público? Cuidado podría ser una señal de alerta.
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Goleman también dijo que, el perfeccionismo excesivo es otra señal que apunta que su jefe no está hecho para su puesto, pues, si bien siempre se debe incentivar a los empleados a mejorar, el hecho de sólo encontrar errores en el trabajo de los demás y no reconocer sus aciertos es una franca señal de deficiencia en el liderazgo.
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En este sentido, Ramón Maurel Pascual, mentor de liderazgo, destaca en uno de sus artículos de LinkedIn que, un mal jefe controla cada detalle de las tareas, impidiendo que sus colaboradores tomen decisiones por sí mismos y rechazando sugerencias de su equipo.
La última ‘red flag’ de un jefe tóxico es que da argumentos innecesarios en un debate, probablemente buscando tener la razón a toda costa, ya que no suelen estar de acuerdo con los demás y tienden a hacer que sus colaboradores se sientan infravalorados e incluso subestimados.
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