
Terminé metido en una cocina, no en la de mi casa, no para hacer un par de huevos, que me hace feliz, sino en una de restaurante, donde los pedidos se amontonan, se divide la atención en cuatro y cinco preparaciones simultáneas, que no van a las mesas al mismo tiempo, además vigilando de reojo […]
La entrada Quinientas veinte horas en una cocina aparece primero en Vivir en El Poblado.


















