
Kim Jong Un vive un ciclo económico exitoso, con una tasa anual de crecimiento entre el 3,7 y el 4,0%. A pesar de las sanciones y su precaria economía, el dictador norcoreano se ha beneficiado de la guerra en Rusia y su estrecha relación con Pekín para ingresar divisas, lanzar un boom de la construcción y dinamizar la economía


















